martes, 30 de agosto de 2016

Se fue un grande de la noche cruceña



La noche ya no será igual. Se fue 'Negro' Parada, un grande del espectáculo que marcó época en varias generaciones con sus boliches desde los años 70. La madrugada de este martes falleció en la Caja Petrolera de Salud debido a complicaciones renales y cardiacas por la diabetes.

Su esposa, 'Petty' Velarde, sus seis hijos Ximena, Mauricio, Laura María, Sebastián, José Miguel y Thais lloran su partida, pero están acompañados del sentir de muchísimas personas que tuvieron la oportunidad de conocer su entusiasmo.

Su trayectoria

El 'rey de lo boliches' tuvo varios negocios que marcaron su carrera, entre ellos estuvieron Infierno (1970), que causó mucha polémica por sus características referentes al nombre. Los siguientes fueron Drive-in (1973) y Sahara. Entre los más recordados están Number One (1973) y Palladium (1988), que destacaron en la década de los 70 y eran un lugares obligatorios de diversión para la juventud, según el abogado y periodista Bismarck Kreidler.

Los últimos lugares que creó son Lamoon (2004), VooDoo y Play Back (2006 - 2015), igualmente exitosos que los primeros.

También se dedicaba a la producción de espectáculos. Fue uno de los pioneros en traer a grandes artistas. José Feliciano, Manolo Otero, Jeanette y Dyango, su gran amigo, visitaron el país bajo su organización.

domingo, 31 de julio de 2016

Bolivia ¿País minero o gasífero?

Una de las misiones del analista económico es identificar si hay cambios en la tendencia. Normalmente el cambio de tendencia no se predice sino se detecta.

Sin embargo, como producto del shock de precios del petróleo y del gas –debido a su indexación– no se veía venir que en el primer semestre de 2016 se observe que el sector minero-metalúrgico retorne al primer lugar, después de 14 años, desde 2002, como sector en importancia en las exportaciones bolivianas, desplazando al sector de los hidrocarburos al segundo lugar, como se observa en el gráfico.

Tendrá que definirse si es un cambio estructural o transitorio, pero el hecho es que sucedió y que continuará en este primer semestre. La clasificación que utiliza el INE es según actividad económica y en la industria manufacturera incluye a productos básicos como la soya y derivados (harina y aceite) y a productos de la metalurgia como el estaño, antimonio, oro y plata metálica que son considerados como commodities.

Las Naciones Unidas recomiendan que, además del Sistema Armonizado, los países puedan utilizar la CUCI para la divulgación y análisis de las estadísticas comerciales. La Organización Mundial del Comercio, OMC, para fines comparativos utiliza la CUCI para diferenciar entre productos primarios; agricultura y alimentos, minerales y metales e hidrocarburos, de las manufacturas propiamente tales.

Así, con base en la CUCI, encontramos que durante enero-junio de 2016, las exportaciones bolivianas de minerales y metales representaron el 42% de las exportaciones totales, aumentando su participación en casi diez puntos porcentuales desde un 32,3% en enero-junio de 2015. En cambio, las exportaciones de hidrocarburos participaron con un 33,7%, habiendo descendido en importancia en 15 puntos porcentuales desde un 48,6% que habían registrado en el primer semestre de 2015.

Los productos agropecuarios y alimenticios aumentaron su peso en el total exportado de 12,4% al 17,5%, la mitad del aumento porcentual se explica por el incremento de la importancia del complejo soya de 7,8% a 11%. En su conjunto, las exportaciones de productos primarios disminuyeron levemente su participación de 92,7% al 92,3%. Por el contrario, la manufactura aumentó levemente en su participación en el total en 0,4% puntos porcentuales al subir de 7,3% al 7,7% en el mismo periodo considerado.

Este cambio en la estructura se debió a la caída de las exportaciones de hidrocarburos en 50% en el primer semestre de 2016 respecto al mismo periodo del año anterior, en cambio las exportaciones minero-metalúrgicas declinaron en 6,3%, mientras que las exportaciones agropecuarias y alimentos fueron las únicas que crecieron en 2%.

Es decir, hubo un cambio en la composición no ocasionado por el mayor dinamismo de un sector sino debido a la caída más acelerada de las exportaciones de hidrocarburos respecto al sector minero-metalúrgico. No obstante la pérdida de importancia del sector de los hidrocarburos en la economía exportadora boliviana, se mantienen las ventas externas de gas natural en el primer lugar, con un 31,8% del total, después de un peso del 46% el semestre pasado.

Más lejos en importancia, en torno al 11%, están las exportaciones de zinc, oro metálico, plata y las exportaciones del complejo soya. Las exportaciones de estaño, antiguamente el principal producto de exportación, ocupan el sexto lugar en cuanto a importancia con una participación de 4,3% en el primer semestre de 2016.

El FMI estima que los precios del petróleo se mantendrán en torno a 44 $ el barril, los precios de los metales se esperan que permanezcan sin cambios en un contexto de amplia oferta y débil demanda. Las perspectivas para la agricultura son mixtas, mientras subirían los precios del café y el trigo, los de la soya decrecerán moderadamente. Según la OMC el valor del comercio mundial en el primer trimestre de 2016 disminuyó en 8,5% respecto al primer trimestre de 2015, mientras que en términos de volumen la declinación fue solo del 1%. Prevé que el comercio pueda recuperarse en el segundo trimestre, pero que su debilidad persistirá hasta el tercer trimestre de 2016. Todo parece indicar que el 2016 será un año difícil porque se están percibiendo los efectos rezagados de la caída de los precios del petróleo que fue hasta marzo.

¿La ‘economía espacial’ será igual que la economía en la Tierra?

Parece que estamos manejando la economía aquí en el planeta Tierra de forma un poco desastrosa. ¿Nos irá mejor en el espacio? La última frontera fue alguna vez el área de juegos exclusiva de los complejos militares-industriales de las superpotencias, conforme se desarrollaba la Guerra Fría sobre nuestras cabezas. Pero el espacio se ha globalizado y democratizado rápidamente, y se ha abierto a otros países y compañías del sector privado.

Aproximadamente unos 40 gobiernos gastaron un total de 64 mil millones de dólares en actividades espaciales en el año 2013, encabezados por EEUU, China, Rusia e India, según los últimos datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos).
También ha surgido una nueva generación de empresarios espaciales —como Elon Musk y Jeff Bezos— quienes han prometido transformar la economía de los viajes espaciales. Más de 50 operadoras de telecomunicaciones vía satélite le dan servicio a un mercado que se desarrolla cada vez con mayor rapidez.

Rupert Pearce, director ejecutivo de Inmarsat, una de las mayores operadoras, dice que la industria de los satélites está en proceso de transformación. "Hemos visto un cambio increíble en el ritmo de la innovación”, dice. "Estamos viviendo en un mundo de conectividad omnipresente”.

Gracias a la revolución de los datos, la demanda de comunicaciones vía satélite está creciendo rápidamente. Se prevé que el número de dispositivos conectados aumente de 5 mil millones a 20 mil millones en los próximos cinco años conforme la "Internet de las cosas” se convierte en realidad.

Los vehículos sin conductor podrían provocar un aumento de la demanda de los servicios de geolocalización. La parte de la industria relacionada con la oferta está evolucionando a la misma velocidad a la que los satélites se vuelven más pequeños, más baratos y más sofisticados.

Una de las compañías que está aprovechando las oportunidades es Planet, una empresa "startup” estadounidense que está enviando enjambres de pequeños satélites con cámaras al espacio para brindar imágenes casi constantes de la tierra, lo cual ayuda a los ambientalistas a supervisar la deforestación o a los gestores de fondos a seguir el rendimiento de los cultivos.

Estas actividades downstream, o derivadas, en gran medida dirigidas por el sector privado, están floreciendo principalmente por sí mismas. Pero las actividades upstream, o preliminares, son más complejas, pues siguen siendo en su mayoría del dominio exclusivo de las instituciones nacionales e internacionales.
Problemas a encarar
¿Quién debe regular y gestionar los recursos extraterrestres? ¿Cómo financiaremos infraestructuras como la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), cuyo desarrollo costó alrededor de 100 mil millones de dólares? ¿Quién tiene el derecho a beneficiarse de —o gravar— las actividades de minería en asteroides?

Para estimular las nuevas ideas, la NASA desafió a los economistas a analizar el desarrollo económico de la órbita terrestre baja, o "espacio comercial”. Sus sugerencias fueron publicadas este mes.

La cuestión clave es cómo puede el sector público interactuar de la mejor forma posible con el sector privado. En el año 2011, la NASA creó el Centro para el Avance de la Ciencia en el Espacio para estimular a las instituciones públicas y empresas comerciales a utilizar la ISS como plataforma para la innovación.

Los economistas desarrollaron varias ideas buenas. Se podrían crear extensas bases de datos para registrar la investigación espacial. Una cobertura de seguros más inteligente podría ayudar a atraer empresas startup con poca capitalización. Las empresas de biotecnología podrían ofrecer incentivos para explotar un ambiente de microgravedad.

Pero tomando en cuenta la mayor parte de las contribuciones a la NASA, parece que la economía espacial va a terminar siendo bastante semejante a la de la tierra, donde el sector público falto de dinero sigue siendo esclavo del sector privado. La preocupación es que los costos de la infraestructura serán socializados mientras que los beneficios serán privatizados.

Sería una pena que eso sucediera. Dado su extraordinario historial de logros, la NASA es una institución del sector público a la que se le debe permitir soñar en grande y se le deben asignar fondos para sus esfuerzos de investigación. Sería afín al espíritu de exploración espacial experimentar con diseños económicos mucho más audaces.

viernes, 24 de junio de 2016

Video ¿En qué puede afectar el Brexit a Bolivia?



La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea, tras la victoria del denominado Brexit en un referéndum, ha sacudido la economía mundial. Para saber cuáles son los efectos que tiene esta decisión entrevistamos al gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.

El experto explica por qué hay un efecto tan devastador en todo el planeta y si esta decisión terminará por afectar a Bolivia, que el año pasado exportó 64 productos por un valor de 80 millones de dólares.

"No estamos hablando de un tema menor, hay que recordar que el Reino Unido es una potencia mundial", advierte Rodríguez.

viernes, 10 de junio de 2016

¿Indicador confiable? mientras el PIB crece Bolivia se empobrece



¿Cómo explicar que, al igual que en los rutilantes años del neoliberalismo, el PIB boliviano crecía pero el país se empobrecía a pasos acelerados, hecho del que ahora el presidente Evo Morales se jacta?

Recordemos: el PIB boliviano creció en 5% el año 1992 y también el año 1997, cuando Jaime Paz Zamora gobernaba y cuando Gonzalo Sánchez de Lozada “capitalizaba”. Sin embargo, en ambos casos, sobre todo en el último, Bolivia parecía extenuarse.
De hecho, según datos del INE y UDAPE, la tasa promedio de crecimiento anual del PIB en el periodo 1993-1998 fue de 4.5%, y en los años 1997 y 1998 llegó al 5%. Pero poco tiempo después, las empresas privadas exigían perdonazos tributarios y reprogramación de pagos de deudas bancarias, pues en los hechos el Estado boliviano no pagaba sus cuentas y la falta de liquidez era generalizada. ¿Por qué?
Según explican los autores Paul Samuelson y William Nordhaus, lo que el PIB cuantifica en realidad es la producción total llevada a cabo en un país, independientemente de la residencia del productor que la genera (extranjero o nacional). En Bolivia, Petrobras, Repsol y el sector textilero de El Alto son todos cuantificados en el PIB boliviano. Juntos y revueltos.
Un ejemplo brindado por un economista ayuda a graficar esto: “si por ejemplo una cantante, residente en Bolivia, se desplaza hasta España y da un concierto en este país, este servicio se incluirá en el PIB de España y no en el de Bolivia”. Y viceversa.
Así, el PIB toma en cuenta lo producido en Bolivia aunque ésta sea en realidad propiedad de extranjeros; parte del ingreso recibido por el trabajo y el capital en la economía interna en realidad les pertenece a extranjeros. El PIB mide entonces el ingreso de los factores de producción al interior de los límites de la nación, sin importar quién percibe el ingreso.
De ahí que el crecimiento del PIB en un país es totalmente compatible con un simultáneo empobrecimiento de ese país; el PIB en Bolivia puede crecer a tasas altísimas mientras al mismo tiempo el aparato productivo boliviano puede estarse ahogando.

Empresas estatales
y privadas en crisis
El jueves 2 de junio, el vicepresidente Álvaro García Linera atendió a la presentación del libro “Minas, Balas y Gringos: Bolivia y la Alianza para el Progreso en la era Kennedy”, de Thomas Field.
En la ocasión, García Linera destacó el PIB que ahora tiene Bolivia que alcanza a 34 mil millones de Dólares, a diferencia de gobiernos neoliberales que mantenían el PIB boliviano del 20% dependiente de la caridad norteamericana.
“El dato que da nuestro autor Thomas, es contundente, el 20% del PIB boliviano dependía de la caridad norteamericana, hoy día el producto interno bruto boliviano son 34 mil millones de dólares, significaría que el 20% es decir alrededor de 7 mil millones de dólares, dependerían de Estados Unidos”, afirmaba el vicepresidente.

LEA: “PIB es inapropiado para medir el progreso económico de las sociedades”

Es un dato no menor, aunque al final de cuentas sigue mostrando que el PIB como indicador está desconectado de la realidad.
¿Cómo, entonces, puede ocurrir en un mismo día que el presidente de Bolivia afirme que el PIB creció los primeros meses de este año 2016 más del 5% y, a la vez, anunciarse el cierre de la estatal Enatex, 14 empresas privadas o la ESM (Mutún), también estatal, con varios meses de salarios impagos, o Huanuni debatiéndose entre la quiebra o el maquillaje?
A lo que se suma la reciente denuncia de la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia: tras el cierre de Enatex, con más de 800 obreros despedidos, ahora se forzó a los más de 80 trabajadores de la estatal Cartones de Bolivia (Cartonbol) a salir de vacaciones colectivas por cuatro meses.
¿Es síntoma de salud o enfermedad el hecho que, luego de diez años de crecimiento del PIB con el gobierno de Evo Morales, éste acabe entregando cerca de 6.000 millones en contratos a empresas extranjeras para la ejecución de obras y proyectos en nuestro país, desplazando al aparato productivo boliviano que a duras penas sobrevivió el neoliberalismo también extranjerizante?

LEA: En dos años empresas extranjeras se llevaron $us.4.000 millones en contratos

Propuesta de la SIB Tarija para "nacionalizar" la construcción de obras públicas en Bolivia
Estas preguntas se están empezando a hacer recurrentes entre analistas, empresarios y ciudadanos de a pie, que ven día a día la contradicción entre las cifras oficiales de crecimiento y la realidad.
En suma, pareciera ser que la “nacionalización” ayudó a mejorar los ingresos nacionales de la actividad extractiva primaria, pero las otras políticas económicas ayudan a que ese dinero se dilapide y evapore, destruyendo inexorablemente la base productiva nacional, privada y pública, en beneficio de empresas y países extranjeros.
Recordemos que, según datos del propio Banco Central de Bolivia, alrededor del 96% de los 13 mil millones de dólares que componen las Reservas Internacionales Netas (RIN) están prestados a bancos, agencias y países del mundo capitalista generando retornos de apenas 0,75%.
Lo mismo ocurre con el TGN: Según Boletín Estadístico del Tesoro General del Estado (TGN) 2014 (publicado a mediados de 2015, hasta el momento es la última información disponible en el sitio web del Ministerio de Economía) detalla que entre 2013 y 2014, Bolivia prestó a bancos y países del extranjero un monto de 640.810.019,1 bolivianos (más de 92 millones de dólares) provenientes de la liquidez del TGN, generando rendimientos acumulados de apenas 0,36%.

LEA: TGN y RIN siguen nutriendo capitalismo del norte

Bolivia continúa con "estupidez" de prestar miles de millones de dólares al capitalismo internacional

El efecto “doble aguinaldo”
El único justificativo expresado por el gobierno para el pago del doble aguinaldo y otras cargas sociales, incluido también en el mismo DS. 1802, es que un crecimiento igual o mayor al 4.5% del Producto Interno Bruto (PIB) “repercute de manera directa en el nivel de vida, reposicionando un valor indicativo del poder adquisitivo”.
Y recientemente, el presidente Evo Morales manifestó que este año “va a estar garantizado el doble aguinaldo, aunque algunos empresarios puedan protestar”.
Sin embargo, además de que el PIB no es un indicador válido de la realidad económica boliviana, el economista Roberto Laserna considera que “no basta el crecimiento económico para que mejoren las condiciones de vida de los trabajadores. Hay distintos tipos de crecimiento económico y que lo verdaderamente importante es lo que sucede en los sectores económicos que emplean la mayor cantidad de trabajadores”.
Por las características de la economía boliviana, se sabe que los sectores que emplean mayor cantidad de trabajadores son los de la economía popular urbana y rural: pequeñas empresas, comercios, cuentapropistas, agricultores.
Según datos de FUNDEMPRESA, actualizados hasta abril de 2016, en Bolivia predominan precisamente las empresas pequeñas, donde más del 80% son empresas unipersonales.
De igual manera, en los últimos años los datos del INE mostraban que sólo el 0,3% de las empresas en el país son grandes, 4,8% pequeñas y medianas (Pymes) y 94,9% son microempresas. En otras palabras, solo 3 de cada mil empresas en Bolivia son consideradas grandes (y son las principales contribuyentes de impuestos).
Analistas consideran que sólo esas tres de cada mil empresas estarían en condiciones materiales de asumir el pago de un doble aguinaldo, y que esas empresas son las vinculadas a la explotación de gas y petróleo (Petrobras, Repsol, Total, e YPFB) así como las empresas vinculadas a la intermediación financiera (bancos).
En esta línea, el director del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), Marco Gandarillas, señaló que “el gobierno de Evo Morales sigue mentalmente colonizado en lo que a economía se refiere. Las únicas empresas que podrían pagar dos, tres o cuatro aguinaldos son las transnacionales como Petrobras, Repsol y Total que siguen succionando la riqueza petrolera, y las mineras como Sumitomo”.

El PIB un indicador
“inapropiado”
El economista sueco Jorge Buzaglo se pronunció en contra de seguir utilizando el PIB para medir el progreso económico de los países y afirmó que los procesos económicos insostenibles “como la masiva fuga de capital, el endeudamiento externo, la des-industrialización, la re-primarización y el extractivismo”, que “pertenecen íntimamente a la lógica del capitalismo global, pueden ser indefinidamente consistentes con el crecimiento del PIB”.
En otras palabras, el PIB puede mostrar un saludable crecimiento cuando simultáneamente se profundiza el carácter primario y extractivo de la economía, y mientras crece la desigualdad, la explotación y la pérdida del valor de los salarios.
Según Buzaglo, la ciencia económica, en lugar de enfocarse en “la generación y distribución de ingresos entre grupos y clases sociales”, durante el siglo pasado se dedicó a “la medición de la producción y el ingreso de una manera que sea utilitaria para financiar las guerras y evaluar el potencial militar de los países”, siendo ése el verdadero origen de la utilización del PIB para medir el poderío económico. De ahí lo inapropiado de esa tasa para medir la realidad económica de países como Bolivia.
De acuerdo con Buzaglo, este tipo de contradicciones surgen debido a que el enfoque de los planificadores de las economías en el mundo sigue la lógica del capitalismo. “La lógica del capitalismo es la acumulación de capital: El crecimiento y la acumulación de capital son fines en sí mismos, y están tallados en el código genético del sistema”, explica.

¿Son confiables los datos oficiales de la economía?

En una publicación de World Economics (organización internacional que afirma estar desarrollando mejores y más rápidas mediciones de la actividad económica), se muestra que Bolivia sería uno de los peores países en cuanto a la calidad de sus datos oficiales respecto al Producto Interno Bruto (PIB).
En su Índice de Calidad de Datos, un ranking de 154 países evaluados, Bolivia ocupa el puesto 150 en baja calidad de los datos, situándose solo por encima del Congo, Mali, Sudán y Haití.
Según World Economics, su Índice de Calidad de Datos se calcula en base a 5 aspectos: año base utilizados (el punto de comparación que usan los países para mostrar el crecimiento de su PIB), los estándares de cuentas nacionales utilizadas, el tamaño de la economía informal, los recursos usados para medir la actividad económica, y la intensidad de la corrupción.
“No se puede confiar en los datos del PIB de la mayoría de los países”, afirma la organización, “los datos están errados en una magnitud que muy pocos se dan cuenta”.
En Bolivia, es el Instituto Nacional de Estadística (INE) el encargado oficial para medir el PIB y otros indicadores económicos, sociales y demográficos.
En los últimos meses se ha dado un debate respecto a si el indicador del PIB en Bolivia (utilizado por el gobierno para pagar el segundo aguinaldo y para mostrar sus logros en materia económica) refleja o no la realidad de la economía.

martes, 24 de mayo de 2016

¿Cómo evitar caer en crisis económica?


El reconocido financiero Cristopher Wegner recomendó 5 consejos para evitar que la crisis afecte tu estabilidad económica.

lunes, 18 de abril de 2016

¿Inversión pública o inversión privada?



Actualmente, Bolivia atraviesa por dos interrogantes en cuanto a inversión: primero, ¿cómo analizar el impacto de la inversión pública en el país? Segundo, ¿cómo analizar el impacto de la inversión privada? Interrogantes que día a día van abriendo una brecha, ya que según el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, para 2015 la inversión pública sobrepasó los $us 4.000 millones, pero para 2015 la inversión privada llegó a 2.500 millones de los 3.000 millones programados para ese año, es decir, 16% menos de lo comprometido.

Para este 2016, el Ministro manifestó que tiene prevista una inversión por encima de los $us 6.000 millones y exhorta a los empresarios a que la inversión privada sobrepase los $us 4.000 millones, para que tenga una incidencia similar a la inversión pública con respecto al PIB, poniendo su duda al respecto.

No obstante, analizar cuáles son los efectos o factores que ocasionaron una disminución en la inversión privada en el país es también menester del Estado, ya que tienen el ejercicio de promulgar leyes que promuevan la inversión privada y extranjera; y, al existir estos decretos, no se puede comprender por qué la empresa privada viene atravesando una crisis económica, financiera y jurídica.

Los rubros que mayor inversión realizó el pasado año son: construcción, agroindustria y servicios, algo que claramente responde al actual modelo Económico Social Comunitario Productivo, por lo que resulta coherente la afirmación del presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Daniel Sánchez, cuando destaca que la inversión pública no puede ser similar a la privada porque el Estado debe destinar recursos a la construcción de hospitales, escuelas, carreteras, que son ejecutados principalmente con los impuestos recaudados.

No se desestiman estos datos, al contrario, es una clara señal de que el Estado está invirtiendo en los bolivianos. Según datos del INE, los rubros que reflejan un incremento son: construcción (8.58%), administración pública (7%), servicios básicos (7%), con respecto al PIB de la gestión 2015.
Pese a la disminución en el precio de la actividad minera e hidrocarburífera, el país ha tenido un crecimiento sostenible en los últimos diez años por encima del 8% sobre el PIB.

Sin embargo, el sector privado también es un componente clave y complementario en el crecimiento del país, por lo que no se debería marginar el quehacer del empresariado, que en los últimos diez años tuvo un crecimiento del 5% sobre el PIB. Resulta necesario establecer mecanismos que viabilicen e incentiven una mayor inversión o atraer inversionistas al país, permitiendo un incremento en las inversiones privadas y, por ende, contribuyendo a un mayor crecimiento económico.

Esto además posibilitaría una generación de empleo, una diversificación de la producción, estabilidad en los precios y, por qué no ser más ambiciosos, invertir en otros rubros como: energía renovable, nuevas tecnologías en el sector agrícola, incrementar la producción con valor agregado, mejorar las condiciones de restricciones del sector financiero, diseñar mecanismos de prevención por el efecto del calentamiento global, por mencionar algunos.

Resulta evidente que el impacto de la inversión pública y privada en nuestro país otorga beneficios a todos los bolivianos, que dependemos de todas estas instituciones y empresas.

Ambas contribuyen al crecimiento económico sostenible de un país con altos niveles de competitividad, permitiendo tener mejores días venideros.

Analizar cuáles son los efectos o factores que ocasionaron una disminución en la inversión privada en el país es también menester del Estado, ya que tienen el ejercicio de promulgar leyes que promuevan la inversión privada y extranjera; y, al existir estos decretos, no se puede comprender por qué la empresa privada viene atravesando una crisis económica, financiera y jurídica.