lunes, 25 de mayo de 2015

¿Deflación en Bolivia?

Los datos de la variación negativa de los precios en marzo (0,49%) y abril (0,43%) de este año, medidos por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INE, motivaron a algunos analistas a preocuparse por una posible deflación en la economía boliviana.
Conceptualmente, la deflación es lo opuesto a la inflación y se define como una caída prolongada y generalizada del nivel de precios. No es una disminución del precio en pocos bienes, sino de la mayoría de los componentes de la canasta familiar. Tampoco es una caída de una sola vez del nivel de precios sino en un periodo. Se consideran tres tipos de deflación: la buena, cuando surge por un shock positivo de oferta; la mala, cuando está asociada con recesión, y la fea, cuando la fuerte y prolongada declinación de precios está asociada con severas recesiones (IMF Research No 4).
Entre sus causas podrían encontrarse, a la inversa de la inflación -si se ha contraído la cantidad de dinero o la liquidez en la economía-, tasas de interés cercanas a cero o también si hay una contracción de la demanda agregada vía disminución del gasto tanto privado como público.
Según datos del Banco Central de Bolivia, los agregados monetarios o las distintas clases de dinero, desde el sentido más estricto, billetes y monedas en circulación en poder del público, más los depósitos a la vista, hasta el más amplio, depósitos en cajas de ahorro, a plazo y otros pasivos del sistema financiero con el sector privado, presentan tasas de crecimiento a 12 meses entre 9,2% y 19,5%, similares a las de 2014, cuando la inflación anual fue de 5,2%. Las tasas de interés monetaria y bancaria están lejanas de cero.
No tenemos datos de la demanda agregada, pero sí una ejecución de la inversión pública a abril, la cual es similar al año pasado y también se puede percibir que el gasto de las familias sigue la tendencia pasada. Tampoco tendríamos una deflación por disminución de costos debido a la caída de los salarios nominales o de los insumos. Por el contrario, como producto de las medidas aplicadas el 1 de mayo de este año, el impacto del aumento de los salarios nominales se verá recién en el nivel de precios especialmente en junio próximo.
Entonces ¿cómo se explica esas dos tasas negativas consecutivas en el índice de precios? Con base en el informe de Fundación Jubileo -que utiliza datos del INE-, el IPC de alimentos fue el que se contrajo en 2,2% en marzo y en 1,5% en abril; empero, tampoco se contrajeron todos los alimentos.
Según el INE hubo varios que subieron, pero entre los cinco cuyos precios cayeron más en marzo la culpa la tuvieron el tomate, con una incidencia en el IPC de 0,52% y la papa con 0,13%. Mientras que en abril los culpables fueron la papa, en forma reincidente, con una incidencia en el IPC de 0,18% y el pollo con 0,14%.
Si se excluyen los productos más volátiles, es decir la inflación subyacente, ésta disminuyó solamente en abril en 0,3%, con un acumulado de 3,58% en 12 meses.
A nivel internacional, el índice de precios de los alimentos de la FAO, que es una medida de la variación mensual de los precios internacionales de una canasta de cinco grupos de productos básicos: cereales, aceites vegetales, lácteos, carne y azúcar, se situó en abril de 2015 en un promedio de 171 puntos, un 19,2% por debajo de su nivel en abril de 2014, como se observa en el gráfico.
Los precios de los productos lácteos fueron los que más disminuyeron, aunque también bajaron los precios del azúcar, los cereales y los aceites vegetales. El promedio de abril ubica al índice de precios de los alimentos de la FAO en su nivel más bajo desde junio de 2010.
Con base en lo anterior, aunque está de moda la deflación en Europa, no es pertinente su caracterización para el caso boliviano, por la elevada incidencia de los alimentos en la canasta familiar, por la culpa de pocos productos que influyen en su comportamiento y, sobre todo, en un contexto de precios administrados y subsidiados -por lo que es previsible una recuperación del nivel de precios especialmente en junio-, por el impacto salarial y la posible suspensión del subsidio a la harina.
La coyuntura es propicia para quitar el subsidio a la harina (a los pobres panificadores), que cuesta un 0,4% del PIB, un monto superior a los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy, que representan el 0,3% del PIB.

jueves, 14 de mayo de 2015

¿Qué es el seguro?

Para entender el porqué del Día Mundial del Seguro, que se celebra sobre todo en España y América hoy, para destacar su importancia, es fundamental entender qué es el seguro en un lenguaje sencillo, claro y sin tecnicismos.

"El seguro es un medio eficaz para la protección de los individuos y bienes frente a las consecuencias de los riesgos. Se basa en transferir los riesgos a una aseguradora que se va a encargar de indemnizar todo o parte del perjuicio que se produce por la ocurrencia de un evento previsto en el contrato de seguros", definen las asegurados este concepto

Agregan que "es una fórmula de cobertura muy útil y ampliamente extendida en la sociedad moderna. Implica pagar una cantidad por una prestación y recibir a cambio una compensación económica o un servicio siempre que se presente una situación contemplada en la póliza, que puede ser extrema, por ejemplo, si se incendia un coche".

En el mundo antiguo la institución familiar, los sistemas de producción agrícola y la organización gremial proporcionaban al individuo la protección que necesitaba. En cambio la sociedad actual, debido a su expansión, el individualismo y reducción del entorno familiar, obliga a buscar protección mediante fórmulas legales o contractuales contra crecientes riesgos personales y patrimoniales.

El 14 de mayo de 1908, se promulgó la primera Ley de Seguros española y ésa es una de las razones para el señalamiento de este día.

La celebración en América de este día tiene sus propias razones, aunque está conectada a lo sucedido en España. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, los aseguradores del continente sintieron la necesidad de intercambiar conocimientos y experiencias, en ese fin promovieron la Conferencia Hemisférica de Seguros, reunida por primera vez en New York el 14 de mayo de 1946.

El extraordinario auge que venían registrando los seguros en los Estados Unidos, la idea de equilibrar la influencia técnica europea en esta parte del mundo, y particularmente la creciente importancia de la actividad en Latinoamérica, fueron los principales motivos de este encuentro, en el que se declaró el 14 como el Día Panamericano del Seguro, a iniciativa de los empresarios aseguradores de las Américas, creándose además como organismo representativo la Conferencia Hemisférica de Seguros.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Qué fomenta una mayor longevidad corporativa?

En 2001, mientras entrevistaba a los ejecutivos de Nokia, escuché por vez primera la palabra finlandesa nöyryys.
Me dijeron entonces que significaba humildad, pero humildad con una serena seguridad.
Esa confianza parecía bien merecida. Nokia era entonces el gigante del mundo de la telefonía móvil, controlando el 35% del mercado global.
En los artículos que escribí durante esa época, pregunté si eso podría durar. En la actualidad sabemos que no fue posible.
Después de ser eclipsada por el iPhone de Apple y los teléfonos asiáticos basados en el Android, el año pasado, la empresa multinacional entregó su debilitado negocio de telefonía móvil a Microsoft. Sin embargo, Nokia no ha desaparecido.
En la actualidad comprende una operación de redes móviles, una división de mapeo digital y una multitud de patentes.
El reinventarse no es concepto nuevo para Nokia. Y lo ha hecho en varias ocasiones desde que comenzó su existencia como fabricante de papel en 1865.
Desde entonces ha sido fabricante de botas de goma, impermeables, cables y televisores.
Ha sido una empresa generadora de electricidad; fue una vez la principal empresa productora de papel higiénico en Irlanda; y la única proveedora mundial de neumáticos con clavos para bicicletas. Esto es inusual.
Pocas empresas cambian sus negocios tan drásticamente y sólo una minoría duran tanto tiempo. En un influyente libro, The Living Company, publicado por primera vez en 1997, Arie de Geus se preguntó por qué algunas empresas seguían adelante mientras que otras perecían jóvenes.
La compañía multinacional promedio dura menos de 50 años, pero algunas, como Nokia, tienen más de 100 años de antigüedad. Royal Dutch Shell, donde el señor De Geus trabajó durante 38 años, se inició en 1833. Muy pocas habían existido durante siglos, escribió.
Los orígenes del Sumitomo Group de Japón se remontan a un taller de fundición de cobre fundada en 1590.
En ningún otro tipo de organización, ya sean universidades, ejércitos o iglesias, existe una disparidad tal entre las instituciones de vida más corta y más larga.
¿Importa realmente si las empresas perduran durante siglos o no? ¿No es la muerte de las empresas y el nacimiento de otras nuevas la manera por la cual progresan las economías y las sociedades -a través de lo que Joseph Schumpeter llamaba "destrucción creativa”-? Sí.

¿ Por qué son longevas?
Las empresas pueden caer en la autocomplacencia, como sucedió con Nokia y la llegada de los teléfonos inteligentes.
Los competidores más ágiles y alertas acaban sustituyendo a muchas de ellas. Pero el señor De Geus y otros han argumentado que las empresas longevas llevan a cabo una valiosa función.

Ellas echan raíces. Establecen vínculos con las comunidades, proporcionan empleo y recuerdos a las generaciones de trabajadores sucesivas, y sirven de "aglutinante social” importante.
Mientras que las familias se han vuelto más fragmentadas y la gente más móvil, las empresas longevas proporcionan un sentido de cohesión y solidaridad comunal.
Cuando cierran sus puertas, las comunidades a menudo se entristecen, los proveedores de muchos años pierden negocios, y los exempleados y sus familias se ven privados de sus recuerdos laborales.
Entonces, ¿por qué algunas empresas logran durar tanto tiempo?
En su libro, el señor De Geus señaló cuatro características de las empresas longevas.
En primer lugar, eran susceptibles a los cambios en el entorno empresarial y en sus sociedades.
En segundo lugar, tenían un fuerte sentido de identidad.
En tercer lugar, eran "tolerantes”, lo cual quería decir que no eran excesivamente centralizadas y permitían los experimentos y excentricidades de sus empleados.
Por último, eran conservadoras en su financiación -"reconocían el beneficio de contar con dinero extra en la alcancía-”.

Estructura familiar



Pero existen otras preguntas que podemos formular. ¿Es importante la estructura de propiedad?
Algunas compañías sobreviven porque son propiedad de una familia y educan a las nuevas generaciones para que ejerzan un papel y se conviertan en ejecutivos.
Pero ser propiedad familiar no es una panacea. Es difícil inculcar en las generaciones sucesivas el deseo de tener éxito, la dedicación y las destrezas gerenciales. Y no todas las empresas más antiguas son de propiedad familiar.
¿Importa de qué industria se trata? ¿Es más fácil sobrevivir en el negocio de los recursos, por ejemplo, en la minería, que en la industria de la tecnología? Es difícil formar una opinión.
La industria de la tecnología es demasiado joven como para que sepamos si, por ejemplo, Apple, Microsoft o Facebook van a demostrar un poder de permanencia real.
Ciertamente, las empresas que alguna vez fueron grandes nombres de la tecnología -Wang e ICL, por ejemplo- ya no están en funcionamiento.
Y, lo más importante, ¿pueden las grandes empresas continuar innovando o serán inevitablemente socavadas por las compañías nuevas -con menos burocracia, sin responsabilidad de pensiones y con una inversión menor en tecnologías y operaciones más antiguas-?



Las empresas longevas proporcionan un sentido de cohesión y solidaridad comunal.

martes, 21 de abril de 2015

Cuando el potencial de crecimiento económico se vuelve insostenible

La actual disminución en el crecimiento potencial conduce al debate sobre el ahorro excesivo y el estancamiento secular.

A primera vista pareciera ser un escenario desconcertante, y podríamos cuestionar si es siquiera posible: la producción está a su máximo potencial y, aun así, no es sostenible. Sin embargo, un capítulo de la última edición de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional presenta esta misma situación. Y es posible que hasta la estemos viviendo.

La producción se considera a su nivel "potencial" cuando no genera presión inflacionaria ni deflacionaria. Sostenibilidad (y me refiero a la sostenibilidad financiera, no la de tipo ambiental) es algo completamente distinto. La producción es financieramente sostenible cuando los patrones de gasto y la distribución del ingreso son tales que permiten que el resultado de la actividad económica sea absorbido sin crear peligrosos desequilibrios en el sistema financiero. Es insostenible si el generar suficiente demanda para absorber la producción de la economía requiere demasiado endeudamiento, o que las tasas reales de las tasas de interés se encuentren muy por debajo de cero, o ambos.

Para darnos una idea de cómo puede surgir esta situación, comencemos por imaginar una economía que está equilibrada en el sentido de que la cantidad de dinero que los hogares y las empresas desean ahorrar es exactamente la misma que desean gastar en inversiones físicas. Hasta ahora, todo va bien. Pero supongamos que el crecimiento del producto potencial cae significativamente. El nivel de inversión deseado también caería, puesto que el capital social necesario sería menor.

Pero la cantidad que las personas desearían ahorrar pudiera ser que no disminuyera, o no tanto; de hecho, si dichas personas esperan estar más empobrecidas en el futuro, puede que incluso deseen ahorrar más. Si es así, las tasas de interés reales quizá tendrían que disminuir drásticamente para restablecer el equilibrio entre la inversión y el ahorro.

Tal disminución en las tasas de interés reales también pudiera provocar un aumento en el precio de los activos a largo plazo y un aumento asociado en el crédito. Estos efectos pudieran ofrecer una solución temporal a la inestable demanda. Pero si el auge crediticio se desmoronara, dejando a los prestatarios con dificultades para refinanciar sus deudas, la demanda estaría entonces operando bajo una doble carga. Las consecuencias a mediano plazo de un exceso de deuda y un sector financiero adverso al riesgo agravarían las consecuencias a largo plazo del crecimiento potencial más débil.

El informe WEO señala un aspecto importante de un caso tal. El producto potencial, argumenta, que de hecho está creciendo más lentamente que antes. En los países avanzados, el descenso comenzó a principios de la década de 2000; en las economías emergentes, después de 2009.

Antes de la crisis, la principal causa de la desaceleración de las economías avanzadas fue una disminución en el crecimiento de la "productividad total de los factores" (una medida de la producción generada por una determinada cantidad del capital y el trabajo). Una explicación de esto fue la disminución del impacto económico beneficioso del Internet. Otra fue la disminución de la tasa de mejora de las habilidades humanas. Después de la crisis, el crecimiento potencial se redujo todavía más, en parte debido a la caída de la inversión. El envejecimiento de la población también ha representado un elemento importante.

En las economías emergentes, los factores demográficos también han ejercido influencia: la disminución en el crecimiento de la población en edad laboral es particularmente dramática en China. El crecimiento de capital también está cayendo después de un enorme auge de inversiones en la década de 2000, una vez más particularmente en China. El crecimiento de la productividad total de los factores también podría caer a largo plazo, a medida que la tasa de crecimiento convergente con respecto a las economías avanzadas se desacelera.

Esta disminución en el crecimiento potencial conduce directamente al debate sobre el ahorro excesivo y el estancamiento secular. Surgen aquí dos distinciones importantes: entre lo local y lo global, y entre lo temporal y lo permanente. La ralentización global del crecimiento potencial enfoca atención sobre ambos.

Ben Bernanke, el expresidente de la Reserva Federal estadounidense, argumenta acertadamente que las tasas de interés reales ultra bajas no deben determinarse exclusivamente basadas en las condiciones locales. En una economía en la cual los ahorros deseados superan a la inversión deseada, se debieran poder exportar los excedentes de ahorro a través de un superávit en cuentas corrientes. Esto es lo que Alemania ha estado haciendo.

Sin embargo, surgen dificultades. En primer lugar, como el ganador del premio Nobel Paul Krugman señala, "el tipo de cambio real puede no caer suficientemente". Si es así, la economía podría más bien sufrir de estancamiento permanente. En segundo lugar, el resto del mundo podría ser incapaz de gestionar el déficit de compensación de manera sostenible. Esto fue lo que ocurrió en el periodo previo a 2007. Los déficits registrados por Estados Unidos, España y otros países como contrapartida de los excedentes de China, los países exportadores de petróleo, Alemania y otras economías de altos ingresos resultaron ser aterradoramente insostenibles.

Ahora dirijamos la atención a la distinción no menos fundamental entre excesos temporales y permanentes de ahorros deseados sobre la inversión. La diferencia principal entre Bernanke y Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro estadounidense, está basada precisamente en esto.

Bernanke sugiere que las condiciones que generan tasas de interés reales ultra bajas son temporales. Ejemplos evidentes los representan los ya desaparecidos excedentes de los exportadores de petróleo. Una vez más observamos que los superávits generados por las cuentas corrientes en China anteriores a la crisis en su mayoría han desaparecido. La depresión inducida por la crisis también debiera ser temporal.

Ante esto, Summers plantea que al menos algunas de las condiciones existían con anterioridad a la crisis y es probable que sean más duraderas. Entre estas condiciones se encuentra la debilidad de la inversión del sector privado en las economías de altos ingresos.

El argumento del FMI sobre la desaceleración del crecimiento potencial apoya el planteamiento de Summers. Un menor crecimiento potencial podría también significar un crecimiento menos sostenible. Si es así, podríamos descubrir que la economía mundial se caracteriza por una debilidad de inversión, bajas tasas de interés reales y nominales, burbujas crediticias, y una deuda inmanejable a largo plazo.

Un futuro tan decepcionante no es inevitable. Pero no podemos suponer que disfrutaremos de uno más brillante. Se requieren reformas nacionales, regionales y globales para acelerar el crecimiento potencial y reducir la inestabilidad. ¿En qué forma se presentarán? es un tema para otra ocasión.

lunes, 20 de abril de 2015

Errores financieros, ¿cómo superarlos?

Cuando uno opta por realizar un emprendimiento, en algún momento de su proyecto, por más que esté consolidado, tendrá problemas financieros que lo obligarán a replantear si su actividad merece continuar. Son momentos en donde se pondrá en juego su capacidad organizativa y su visión económica para encontrar una solución. Acá le presentamos algunos problemas habituales y las posibles soluciones que puede aplicar.

1
Cuentas de bancos vacías
Como emprendedores a veces uno suele ser un mal administrador del efectivo, pues en cuanto tenemos algo de dinero lo reinvertimos en nuestras compañías. Aunque esto puede tener un retorno de inversión importante, en el medio tiempo no contar con efectivo a uno lo deja vulnerable a los cambios del mercado.

2
Gastar sin tener en cuenta el retorno de la inversión
Cada peso que gaste en su compañía debe tener la posibilidad de multiplicarse. No persiga la vanidad o “branding” a menos de que pueda medirlo de alguna manera. No siempre tiene que ser una inversión segura, pero debe tener el potencial de convertirse en una.

3
No sea demasiado tacaño
No sea tacaño en los gastos necesarios para hacer que su negocio crezca, aun cuando no tenga demasiadas ganancias. La misma austeridad que maneja en su vida personal no aplica en los negocios. Invierta en productos y servicios que puedan hacer crecer a su negocio; piense a largo plazo.

4
La desorganización provoca gastos extras tóxicos
La falta de orden es tóxica. No cumplir con los plazos, gastos fuera de control y no saber dónde se guardan documentos o contactos simplemente frenan el crecimiento de un negocio. Implemente un sistema personal de organización que le permita tener cada cosa en su lugar pa-
ra que pueda ser más eficiente.

5
No saber cuándo cambiar de dirección, es común
Este error es común. Se inyecta más dinero a un negocio que de verdad debería ser replanteado. En teoría, debería tener tracción (tus primeros clientes pagadores) a los pocos meses de iniciar su negocio. Si no lo está logrando, es momento de cambiar de estrategia. De lo contrario solo estará engañándose a sí mismo, perdiendo el tiempo y retrasando lo inevitable.

6
Trabaje el doble de todos los demás por un tiempo
El multimillonario Mark Cuban aseveró: “necesitas trabajar pensando que allá afuera hay alguien trabajando 24 horas al día para quitarte lo que tienes”.

Este es un gran consejo que le ayudará a llevarle a los límites necesarios para poner en orden su situación financiera. Puede empezar estudiando nuevas oportunidades aún antes de tener un problema financiero. Así, cuando la situación se complique tendrá opciones más rápidamente.

7
Sea más sencillo en su comportamiento
Muchos agujeros pequeños pueden hundir hasta al barco más poderoso.
Cada centavo cuenta.

Revise sus gastos normales y bájelos a solo lo más necesario. Prepare comida en casa, corte la televisión por cable, reduzca su consumo de energía eléctrica. Estos pequeños ahorros pueden hacer la diferencia.

8
Priorice las deudas a pagar de forma inmediata
Esta estrategia requiere que tenga la cabeza fría. Primero, debe proteger sus créditos así que debe ver cuáles de sus deudas son reportadas a la central del riesgo de la ASFI y con cuánto tiempo cuenta después de que se registra un pago vencido antes de que se refleje la morosidad en el sistema financiero.

Priorice cuáles son las deudas que debe pagar inmediatamente -como servicios de luz y agua-, en cuanto tenga capital podrá cubrir el resto de sus deudas

9
Aproveche la urgencia para crear otro ingreso Aunque no lo crea, una crisis financiera puede ser una bendición. Cuando esté experimentando una urgencia económica, aproveche el momento (eso es clave en un visionario) para generar otra fuente de ingresos, que sea una alternativa a la habitual. Tal vez puede empezar otro negocio desde su casa; tal vez es momento de invertir en bienes raíces. Como sea, tener otro ingreso le protegerá si llega otro resbalón económico

jueves, 16 de abril de 2015

¿Tienes problemas con las compras?

Un mal día en el trabajo, una discusión con tu pareja o una ilusión frustrada pueden encontrar en la tarjeta de crédito una escapada a la tristeza. Las compras emocionales son más habituales de lo que pudiera parecer. Un estudio publicado en Journal of Psychology and Marketing demostró que el 62% de los compradores van de shopping, mientras que un 28% compra como recompensa ante un logro. Pero cuidado con la terapia de compras: una reciente investigación del Journal of Consumer Research revela que este tipo de compras puede incrementar la tristeza. Analizamos este estudio y otros relacionados y llegamos a una sorprendente conclusión. Antes de hacer de tu tarjeta de crédito el antídoto ante una mala racha, piensa dos veces. Tu bolsillo y tu psicoanalista te lo agradecerán.

¿Ego?

Cuando el ego es amenazado por factores externos, los consumidores necesitan sobreponerse a este ataque, y una de las formas habituales para hacerlo es ir de compras. La forma de compensar ese golpe es comprar productos o firmas que están plagadas de aspectos simbólicos. Es decir: el acto de comprar se traduce en un refuerzo del yo y en mitigar la amenaza del propio ego. El estudio publicado en Journal of Psychology and Marketing pone el ejemplo de un estudiante de un MBA que no consigue trabajo o cuyos resultados académicos no son los que esperaba. Su compra emocional le llevará a comprar, por ejemplo, un reloj de firma o un maletín de trabajo que refuerce su poder profesional y su valía. Un estudiante de 17 años podría, por ende, hacerse con un Trivial como defensa ante una mala nota. El proceso de ir de compras se convierte en la búsqueda de un bien que simbolice aquello que ha sido atacado y que luche por reforzarlo ante la amenaza.

El problema es que, según este estudio, las compras emocionales no solo no nos hacen sentir mejor, sino que nos ponen aún más tristes. La razón es que el consumidor termina por ver a esa compra como un símbolo de lo ocurrido, como un recuerdo constante de ese comentario o suceso que le ha hecho daño. Estos datos se oponen a los que un estudio del 2011 llevado a cabo por Selin Atalay y Margaret Meloy obtuvo. Dicha investigación concluyó que “las compras emocionales son beneficiosas, mejoran el estado de ánimo y no implican culpabilidad alguna”.

“On line”

Otros estudios señalan que echar un vistazo a los portales de venta online puede ayudar a rebajar el estrés o la ansiedad. Se considera al acto como un paréntesis mental, un oasis de tranquilidad. La revista Time, tras entrevistar a diversas personas, indica que estas sesiones ayudan a actuar mejor en el trabajo por liberar la mente. Otros de los sujetos entrevistados indicaron que comprar online les ayuda a huir de peleas familiares o sentimentales. Ir de compras, al fin y al cabo -por mucho que los estudios quieran decirnos lo contrario-, no siempre es tan dañino. Lo que vienen a indicar todos estos estudios es que lo que da la felicidad es el acto de desear, más que el de comprar.

De hecho, un estudio del propio Journal of Consumer Research publicado en junio de 2013 habla de disminución hedónica. Es decir: tras realizar la compra, la felicidad se disipa. La felicidad resulta entonces efímera, mientras que la alegría que proviene de pensar en comprar y de planear la compra se mantiene más tiempo. El personaje protagonista de Confesiones de una shopaholic deja clara esta sensación en una de las citas de la película: “Cuando voy de compras, el mundo mejora. De hecho, el mundo es mejor. Pero luego resulta que no ha mejorado realmente, así que ¿tengo que ir de compras de nuevo?”.





¿CÓMO NOS AFECTA?

Mientras que no queda claro si la compra puede ayudar a nuestro estado de ánimo, sí lo está que las emociones y el estado de ánimo afectan a la forma en la que compramos. Francine Espinoza Petersen, del European School of Management, afirma que no solo importa el estado emocional, sino el nivel de seguridad que se tenga respecto a los sentimientos. Una persona que se siente triste es más propensa a caer en la compra, pues cree que esta podrá cambiar su estado de ánimo. Sin embargo, cuando alguien está en un buen momento, comprará cuando esté seguro de que esa compra es realmente necesaria o le va a reportar un beneficio real. Por si fuera poco, en esta situación es menos probable que el arrepentimiento o la culpa resurjan tras la compra.

Para finalizar, volvamos al estudio del que partimos. En uno de los experimentos llevados a cabo por Monika Lisjak, esta se dirigió a 118 estudiantes de la Universidad de Nueva York para pedirles que recordaran un momento de sus carreras académicas en el que se hubieran sentido tontos. Al resto les pidió que recordaran la última vez que fueron al cine, con la intención de promover en ellos pensamientos neutrales sin sentimientos asociados. Lisjak les dijo a los estudiantes que como agradecimiento por participar en el estudio, recibirían un regalo que se asociara con una señal de inteligencia, como la suscripción a una revista científica. A otro grupo de estos estudiantes les dijo que recibirían un regalo que evocara la creatividad, como una suscripción a una revista artística.

Los estudiantes que vieron su inteligencia amenazada al recordar un momento en el que se sintieron tontos, indicaron que cuando se les habló de la suscripción a la revista científica, se sintieron aún menos inteligentes. Los que pensaron que recibirían una revista artística, sin embargo, no recordaron ese momento del pasado en el que se sintieron tontos. Al llevar este estudio al día a día, podría decirse que una mujer que se siente mayor y que acude a comprar productos antienvejecimiento hace que estos le recuerden que se está haciendo mayor. Es decir, este estudio no concluye en realidad que comprar no da la felicidad, sino que si quieres ser feliz, tienes que comprar algo que no esté relacionado con lo que te preocupa.