martes, 25 de agosto de 2015

Devaluar, ¿sí o no? (2)

Los análisis apuntan a que Bolivia debería seguir el camino de la devaluación del tipo de cambio. Sin embargo, si se considera otros indicadores, como es el comportamiento de la cuenta corriente en balanza de pagos, la conclusión es otra.

Históricamente Bolivia siempre fue un país deficitario, sin embargo, esto no fue acompañado con la devaluación de su moneda, debido a que siempre siguió una política de tipo de cambio fijo, manejado muy políticamente, hasta la implementación del DS 21060 de 1985. Recién a partir del “bolsín” Bolivia siguió una política de tipo de cambio fijo “deslizante”.

En el periodo 1995-2002, aunque el tipo de cambio nominal subía constantemente, el tipo de cambio real no seguía esta misma tendencia. Incluso llegó a bajar, conclusión que hace pensar que las devaluaciones nominales no siempre son efectivas en Bolivia, lo que avala la conclusión de que para el país es mejor una política de tipo de cambio fijo en las actuales circunstancias, que el otro seguido por nuestros vecinos que es de flotación.

El 95 por ciento de lo que exporta Bolivia corresponde a materias primas, cuyo comportamiento de precios puede ser altamente cambiante. Una caída de precios, como la que se está viviendo ahora, es imposible compensar con una modificación del tipo de cambio. Para el caso boliviano, una pequeña devaluación no tendría ningún impacto real sobre la economía. Una gran devaluación tampoco socialmente sería tolerada.

Si lo indicado es acertado, quiere decir que mejorar la competitividad económica de Bolivia no pasa por una política de devaluación, sino por otro tipo de políticas.

martes, 18 de agosto de 2015

Devaluar, ¿sí o no? (1)

Ha surgido el planteamiento de que el tipo de cambio en Bolivia debería seguir el comportamiento devaluatorio que está viviendo la región, por lo que es importante reflexionar sobre lo acertado, o no, de este planteamiento.

Sin embargo de lo anotado, las expectativas de devaluación son bajas. Según los analistas económicos, a los cuales el Banco Central de Bolivia encuesta, se podría tener un tipo de cambio de Bs 7 para fines del 2015 y de Bs 7,2 para fines de 2016. En concreto, una variación no significativa.

Es evidente que las monedas de la región se están devaluando fuertemente. Este comportamiento trae consigo una conclusión general: la economía boliviana está perdiendo competitividad, lo que es lo mismo decir que es una economía que incentiva las importaciones y no las exportaciones.

El comentario anterior y su conclusión están referidos a lo que los economistas denominan comportamiento del tipo de cambio nominal. Pero, lo que en verdad interesaría es el tipo de cambio real, entendido como aquel tipo de cambio que toma en cuenta el comportamiento tanto de los precios externos como internos.

Esto es medido por lo que se nomina tipo de cambio real multilateral (TCRM).

Si observamos datos desde inicio del siglo XXI, encontramos que el TCRM más alto al que Bolivia llegó fue durante el 2006, después de lo cual vino cayendo continuamente. Si consideramos el periodo 2015-2006 se concluye que el TCRM, para el país, habría caído en un 40%. Esto confirma, para un tiempo más largo, que Bolivia está perdiendo competitividad internacional.

lunes, 17 de agosto de 2015

¿Buenas políticas o buena suerte?

El fin del superciclo de los precios de los commodities, que algunos economistas predijeron con demasiada anticipación, incluso antes que se dé el boom, generó una gran expectativa por lo que le iba a pasar a la economía boliviana, especialmente para los analistas que explican el buen crecimiento del PIB debido al boom de los commodities que derivó en muy favorables términos de intercambio. Es decir, se debía a la buena suerte.
En economía hay una vieja discusión para explicar la causa del desempeño económico, si son buenas políticas o buena suerte y, siguiendo a Roberto Zahaler, si se debe también al cambio político o estructural.
La buena suerte trataría de explicar que el gobierno de Evo Morales se ubicó justo dentro del boom de los commodities. Sin embargo, es necesario entender, con base en el comportamiento del Índice de Precios de Exportación (IPBX), que calcula el BCB, que en realidad vivimos un superciclo de 10 años, como se observa en el primer gráfico.
Este periodo abarcó un primer ciclo de 43 meses, desde principios de 2004 hasta julio de 2008, cuando vino la gran crisis financiera que provocó un shock adverso que duró nueve meses.
Ya se presagiaba la caída de la economía boliviana aunque su Producto Interno Bruto (PIB) continuó creciendo. Posteriormente, se reinició un nuevo ciclo, pero más largo, de 62 meses hasta junio de 2014, debido a la abrupta caída de los precios del petróleo, una fase descendente que hasta el momento dura 13 meses. Empero, la economía boliviana creció en 2014 en 5,4%; para el primer trimestre de 2015 creció en 4,5% y se estima para 2015 un crecimiento cercano al 5%.
Al primer semestre de 2015, las exportaciones totales cayeron en 30,4% (vease el segundo cuadro). Este shock externo es muy parecido al primer año de la crisis de 1930, cuando las exportaciones de estaño cayeron un 27% y su precio en 32%. Sin embargo, hay grandes diferencias.
En primer lugar, una economía pequeña y abierta como la boliviana indudablemente depende de la evolución del contexto externo, pero también entran en juego las respuestas de política macroeconómica.
El manejo prudente de la política monetaria, cambiaria y fiscal desde 2006 permitió la estabilidad macroeconómica. Se aplicaron políticas de regulación de la liquidez, de estabilidad cambiaria, de disminución de las tasas de interés y aumento del crédito, junto a una política fiscal de aumento del gasto y de la presión tributaria, tanto debido al impuesto sobre los hidrocarburos como a la renta interna, además del manejo sostenible de la deuda pública. En la crisis del 30 se dejó actuar a los mecanismos automáticos del mercado y se tuvo que incumplir con la deuda externa.
En segundo lugar, es importante el cambio estructural asociado al rol del Estado y la nacionalización de los hidrocarburos. En 1930, el impuesto al estaño cayó en 64%, mientras que el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), en el primer semestre de 2015, disminuyó en 18% y la recaudación interna subió en 11%.
No hubo inversión en los 30, mientras que en el actual modelo, la inversión pública se constituyó en el motor de la economía, financiada casi dos tercios con recursos internos y sólo un tercio con recursos externos.
Es decir, si bien Bolivia sigue siendo un exportador de productos primarios, lo que cambió fue la forma de generar y utilizar el excedente económico. Antes, el excedente salía al exterior, ahora el sector público exporta el 50%, divisas que entran al Banco Central de Bolivia (BCB) y se reflejan en el nivel de las reservas internacionales, que al 31 de julio de este año eran de 14.486 millones de dólares.
Es así que hay que ser precisos con la propia definición de buena suerte, la cual debería estar asociada a perturbaciones que no guardan ningún tipo de relación con las políticas económicas.
En el caso boliviano hay una explicación de su buen desempeño económico aún en un contexto externo adverso, entró la mala suerte, porque también está asociado a las buenas políticas y al cambio estructural.

*El autor, economista, fue presidente del Banco Central de Bolivia

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Fin de fiesta de los mercados emergentes?

Hasta hace unos pocos años estaba de moda la Convergencia de los Mercados Emergentes (EM, por sus siglas en inglés), que significaba que cada vez se aproximaba el cierre de la brecha de ingreso respecto a las economías avanzadas.
Las altas tasas de crecimiento reflejaban incrementos de la productividad y una confluencia de condiciones externas favorables, especialmente entre 2002 y 2011, cuando se registró un crecimiento espectacular en un promedio cercano al 6% de su producto, mientras las economías avanzadas crecían en 2%. Su contribución al crecimiento global, que en 2000 era menos de la mitad, en 2013 llegó a tres cuartas partes. Por eso preocupa tanto la desaceleración registrada de una tasa de 7,4% en 2010, cuando China creció en 10,4%, a una tasa moderada de 4,2% para 2015, con un crecimiento de China de 6,8%.
En 2014, Dani Rodrik en su blog decía: "Yo siempre escribí que el sendero a la convergencia que hemos experimentado durante dos décadas era insostenible. Había factores temporales (capital barato, bajas tasas de interés, precios altos de commodities, rápida expansión de China), los cuales podían empezar a revertirse”. Y así parece que sucedió, como expuse en la IX Jornada Monetaria del Banco Central de Bolivia, con el tema "Políticas económicas aplicadas por los países emergentes”.
Si bien el alto crecimiento de la productividad contribuyó a la convergencia de las economías emergentes, este aumento se dio en la región del Asia -y en particular entre 2002 y 2012- con una contribución de 1,5% en el crecimiento promedio, mientras que los aumentos del factor capital y del factor trabajo fueron del 2% cada uno.
Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), las favorables condiciones externas (bajas tasas de interés internacional y aumento de los precios de los commodities), apertura comercial y financiera explican el 50% del crecimiento de los EM.
En cambio, para el Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), en su Informe Anual número 85, el rápido crecimiento que se presentó desde 2002 estaba asociado al boom financiero, impulsado por grandes entradas de capitales y una política monetaria acomodaticia tanto doméstica como externa.
Adicionalmente, el BIS alerta que se han producido tres cambios importantes en los mercados mundiales: la caída en cotización del petróleo en dólares, la apreciación con fuerza del dólar frente a la mayoría de monedas y la continua baja de las tasas de interés a largo plazo, tornándose incluso negativas en algunos casos.
El problema, por tanto, se agudiza para 2015 y 2016 con una proyección del deterioro de las condiciones externas. Por un lado, se prevé la continuación de la caída de los precios de las materias primas, que afectará a las economías de nuestra región que son exportadoras de productos básicos y en especial a las exportadoras de combustibles.
Por otro lado, se prevé el incremento de la tasa de interés de referencia de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés), donde, según el Pronóstico de mercado de Bloomberg, 15 de los 17 funcionarios de la FED aseguraron contemplar que el incremento de la tasa se produzca antes de finalizar el año 2015.
Sin embargo, no hay consenso acerca de en qué nivel se ubicará la tasa de fondos federales para el cierre de 2015; así, cinco miembros prevén la tasa en 0,375%; otros cinco en 0,625%, y también otros cinco la vislumbran en 0,875%. Como se observa en el gráfico, el pronóstico de aumento tiene un amplio rango, pero su impacto afectará los flujos de capital, sobre todo en las economías altamente integradas al mercado financiero.
La pregunta clave que se hace en economía frente a desequilibrios, ya sean de balanza de pagos, fiscales o en los casos de desaceleración económica, es si es ¿cíclico o estructural? Es decir, si se debe a factores transitorios que pueden ser enfrentados rápidamente por políticas anticíclicas, ya sean fiscales o monetarias, o se deben a factores más de fondo, que requieren la actuación de políticas o de reformas estructurales pero de efecto más lento y, lo que es más grave, no existe consenso sobre el tipo de reformas a recetar.
La conclusión es que las economías emergentes atraviesan por una desaceleración diferenciada en intensidad por regiones, como Asia y América Latina, también por países, como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y con una mezcla de factores cíclicos como estructurales. Es decir, toda una mezcla explosiva.

* El autor, economista, fue presidente del Banco Central de Bolivia.

miércoles, 29 de julio de 2015

El pago del IVA en Bolivia, ¿alto o bajo?

El IVA ha vuelto a tomar los titulares de todo el mundo debido a la crisis griega. El incremento de este impuesto ha significado un duro golpe para la nación helena. Las nuevas medidas económicas provocaron un incremento del 13% al 23% en el cobro en ese país.

Bolivia está en el grupo de países latinoamericanos que no tienen un Impuesto al Valor Agregado (IVA) excesivamente alto, comparte la casilla octava a nivel latinoamericano con un 13% de tasa, junto a Costa Rica y El Salvador y, en comparación con otras naciones de la región, se puede considerar bajo.

Según datos recogidos por la cadena de noticias BBC Mundo, Uruguay es el país con el IVA más alto de Latinoamérica, con un 22%; seguido por Argentina, con el 21%; Chile con el 19%, Perú y República Dominicana con el 18%.

Brasil tiene 17% en promedio, debido a que el impuesto varía según el estado; le siguen México y Colombia, con el 16%; Honduras y Nicaragua con el 15%, y después como se mencionó Bolivia, y otros dos países centroamericanos con el 13%.

Los países con el IVA más bajo en Latinoamérica son Ecuador, Venezuela y Guatemala, con el 12%; Paraguay con el 10%, y Panamá con el 7%

Cuba es el único país de Latinoamérica que no cobra IVA.


Conoce además: Bolivia, el país con la tercera gasolina más barata de la región

En relación con el mundo, la BBC afirma que América Latina está lejos de los indicadores máximos. Hungría es el país con el IVA más alto, alcanza 27%, le siguen Dinamarca, Noruega, Suecia y Croacia, con el 25%.

En el otro extremo, los países con el IVA más bajo son Yemen, con el 2%, Corea del Norte, con el 2% y Nigeria con el 5%.
Clausurado, pago de IVA en Bolivia

Pero, ¿qué es el IVA? Según el Programa de Educación Tributaria del Servicio de Impuestos Nacionales de Bolivia, es el impuesto "que se paga por todas las ventas de bienes, por los contratos de obras, por los contratos de prestación de servicios y por las importaciones realizadas".

Se trata de un tributo indirecto, pues si bien el Servicio Nacional de Impuestos le cobra al consumidor, lo recauda a través de la persona que vende un bien o un servicio, es decir, la persona jurídica que emite una factura.

domingo, 26 de julio de 2015

¿Cómo crear una empresa barata y exitosa?

Sí, la palabra lean está de moda pero esta filosofía de negocios es mucho más que eso: puede ayudarle a maximizar cada peso que invierta en su empresa y hacerla más eficiente. Acá le brindamos pautas en caso de que opte por este camino en su recorrido como emprendedor.

1
Hacerse cargo uno mismo Elabore sus propios formatos. Recoga usted mismo los suministros que encarga a sus proveedores. Ponga manos a la obra.

2
Revenda lo que no usa Despréndase del equipo o mobiliario viejo. Cada centavo cuenta. Puede conducirlo usted mismo o contratar a alguien.

3
De el ejemplo Si quiere que su personal apague las luces y renegocie con los proveedores, sea el primero en hacerlo. La clave está en crear una cultura del ahorro con ejemplo sencillos, pero contundentes.

4
Aproveche los descuentos Con membresías a asociaciones de negocios podrá obtener buenos precios en rubros costosos, como viajes o seguros. La idea es estar atentos a las promociones que de una u otra manera nos ayuden a tener menores gastos. Esto es maximizar nuestros recursos.

5
Recorte los gastos Replantéese cada nueva compra y contratación. Pregúntese: ¿lo necesitamos? ¿Aportara algo en la empresa? ¿Es el ideal?

6
Escriba todo lo acordado Los acuerdos en papel evitan las sorpresas. Revise los presupuestos para asegurarse de que se está respetando, de que no hay gastos innecesarios y que el objetivo de ahorrar siendo eficientes se está cumpliendo.

7
Póngase creativo Asóciese con otros negocios para compartir promociones y recursos o para intercambiar servicios que ambos necesiten. Lograr la sinergia con otros emprendedores con un mismo objetivo es de gran ayuda.

8
Controle los gastos Cuando las salidas de dinero crecen, los problemas también, por eso es importante que usted tenga el control de lo que se gasta que tenga un detallado informe sobre la caja grande y la caja chica. No saber en qué se destina el dinero es una mala señal para un emprendedor que busca ser exitoso.

Lo que no se debe hacer

9
No compre nuevo Si compra equipos en tiendas de segunda mano puede ahorrar hasta un 60%. Comprar cosas usadas en un principio es una buena estrategia, más adelante habrá suficientes recursos para renovarlos.

10
Tercerice su trabajo Tu personal debe resolver las principales necesidades del negocio. Lo demás puede tercerizarlo. El punto principal es que su planilla de trabajadores no sea abultada, ni que el pago de sus salarios signifique una importante erogación de recursos de su empresa. Se debe buscar el equilibrio.

11
No se olvide regatear Solicite descuentos por volumen o por la compra al contado. Si el interés no es muy alto, la compra a crédito es otra buena alternativa. Maximizar el dinero con que cuenta es el objetivo principal. No se olvide.

12
No tire su dinero Compre a granel, reutilice el papel y los materiales de embalaje, y rellene los cartuchos de impresión. Si hay alternativas para reducir los gastos los debe aprovechar al máximo.

13
Abogado y contador Cuente siempre con este tipo de profesionales, ellos le ayudarán a tomar mejores decisiones y proteger su negocio. Es preciso contar con el respaldo de estos profesionales para que en el futuro no tenga que realizar mayores gastos.

14
No olvide preguntar Examine los procesos y evite hacer negocios ‘como siempre’. Vigile las pérdidas de tiempo, dinero y recursos. Y ante cualquier propuesta por más tentador que sea pregunte ¿por qué?

lunes, 6 de julio de 2015

Calificación de riesgo ¿Cómo medimos el riesgo que tiene una inversión?

Las personas y empresas necesitan conocer el riesgo que se asume al invertir en valores de empresas públicas o privadas que requieren financiamiento. ¿Cuál es el riesgo al que se enfrenta al invertir en un valor? El riesgo no es otra cosa que la probabilidad de que la empresa que vende los valores (emisor) no devuelva al inversionista el dinero entregado.
Este riesgo tiene que ver con la administración de la empresa, el sector al que pertenece y la economía del país donde se desarrolla. Es así que los inversionistas deben evaluar todos los factores que afectan a las empresas cuyos valores están comprando (invirtiendo), para esto hay diferentes herramientas que apoyan a la toma de decisiones de inversión, una de ellas es la calificación de riesgo que Entidades Calificadoras de Riesgo (ECR) otorgan a un determinado valor o a una determinada empresa como "emisor” (vendedor) de valores.
La calificación de riesgo es una opinión emitida por una institución especialista (ECR) sobre la capacidad de que un emisor (empresa que vende sus valores) cumpla con sus obligaciones (pago de préstamo más intereses, en caso de valores de deuda) en los términos y plazos pactados.
Esta opinión se fundamenta con un informe de calificación de riesgo que contiene el detalle de los factores que la ECR evaluó para otorgar la calificación. Si bien la calificación de riesgo es elemento importante para la toma de decisiones, pues permite conocer el riesgo que se asume en una inversión, debe complementarse con otros análisis que permitan al inversionista tener un panorama completo sobre los valores y la empresa que los ofrece.
En nuestro país existen cuatro ECR constituidas internacionalmente y autorizadas por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) para calificar riesgos en el mercado de valores boliviano, y son: Pacific Credit Rating S.A., Moody’s Latin America, AESA Ratings y Microfinanza Rating Bolivia. Los documentos que explican las metodologías de calificación utilizadas por estas entidades están a disposición del público en el Registro del Mercado de Valores de ASFI.
La calificación de riesgo se encuentra expresada en categorías clasificadas según la posibilidad y riesgo relativo de cumplimiento de pago en las condiciones y plazos convenidos. En el cuadro de la derecha se presentan las categorías de calificación correspondientes a valores de deuda de largo plazo, de acuerdo a la nomenclatura establecida por ASFI.

Los emisores de valores deben contratar a su costo la calificación continua e ininterrumpida con una ECR, ésta calificación es revisada trimestralmente de forma de actualizar periódicamente el nivel de riesgo de sus valores. Sin embargo, las ECR están obligadas a vigilar permanentemente las calificaciones otorgadas, por tanto, cuando tengan conocimiento de hechos que pudieran alterar la calificación de riesgo realizada, deben actuar oportunamente para actualizar la calificación correspondiente y ponerla a conocimiento del mercado.
Si se desea tener mayor información sobre este tema, puede revisar el Reglamento Para Entidades Calificadoras de Riesgo publicado tanto en la página web de la ASFI como de la BBV.